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Ciertas ideas de los versículos (8-22) de sura de "Bakara"

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Hay gente que dice « creemos en el Dios y al fin del mundo » aunque no crean en eso. Ellos se creen engañar al Dios escondiendo las mentiras que guardan en sus corazones y el p échés que cometieron. De hecho, ellos mismos se equivocan. En sus corazones, hay duda, odio y celos hacia el Dios. ¡El Dios aumenta sus malas intenciones y las hace sufrir a una pena severa para los actos que ellos cometieron! Generalmente, cuando decimos a esta suerte de personas: «¡Trabaje, no haga daño, no emprenda a los asuntos clandestinos, hechos buenos actos!», ellos nos dicen: «Hacemos sólo bien, no tenemos que hacer nada con el dolor».
Aunque ellos digan: «Hacemos bien», ellos comprenden la esencia de sus crímenes, como si nunca la percibieran. Cuando se les dice: « Crea en el Dios », ellos responden entre ellos: « ¿Nos ponemos a la religión como los idiotas, como los sin razón? Ya estamos en el buen camino ». Y cuando ellos encuentran los creyentes, dicen: « Somos unos seres humanos como usted, nos pusimos a la religión también ». Sin embargo, cuando ellos son cabeza en cabeza con el Diablo, ellos dicen: « Nosotros somos con usted, nos burlamos solamente de los creyentes, de las personas puras y limpias, de las personas benéficas ». Pues en cambio, el Dios se burla de ellos en la vida y después de la muerte y les da tiempo para hacerse asombrados de sus propios pecados y actos. Son los que compraron el mal camino en lugar del buen camino. El comercio que ellos hacen no aporta el bueno y no encuentra el buen camino que hay que seguir. La condición de esta suerte de las personas se parece a alguien que encendiera un fuego en el negro. Cuando el fuego alumbra lo que sí es, el Dios apaga su luz y los deja en el negro. Son sordos, mudos y ciegos. Ellos no entendent al Dios, no pueden hablarle ni verle. Pues ellos no pueden dejar sus malas costumbres, sus malos comportamientos. La condición de estas personas se parece a los que son tomados por una lluvia dura pleuvant del ciels con truenos y relámpagos, ellos se tapan las orejas por el miedo de muerte del ruido de los truenos. Los relámpagos son hasta el punto de cegarlos. Cuando los alumbras los iluminan, andan por su luz, y cuando la noche cae sobre ellos, se paran. Si el Dios que es capaz de hacer todo quisiera, podría tomar sus orejas y sus ojos de ellos.
¡Debemos adorar a nuestro Dios, qué creó nosotros y a los antes de nosotros para que evitemos los malos actos y demos miedo del Dios! ¡No debemos creer en otro bien que sabemos que no tiene ninguno en su género, del Dios que creó la Tierra y el ciels para nosotros y que se bajó de la lluvia del ciels para cultivar frutos!



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