Prosa

Mis peces

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Era agosto de este año. Estaba sólo en casa. Quería ocuparme de algo. Eso sería la primicia de la creatividad para el futuro…Hay pececillos de muchos colores en el acuario. Aunque no puedo interesarme suficientemente, tengo mucha vocación. Había olvidado dar de comer a los peces a causa de unos exámenes universitarios. Un día después volví de la facultad y vi muy cansado a mi papá delante del acuario. Sorpresa. Pensé que pasaba algo. Pero mi papá no me dejó hablar. Puso su mano en mi hombro:
- Hijo, no traigas los peces a casa con que no puedes cuidar. Si vieras su agonía no lo harías. No olvides lo que te dijo.
Y después supe que mi padre dio de comer a los peces con los rellenos cuando vio que estaban a punto de morir. ¿Cómo lo hizo? Primero desplegó las hojas de los rellenitos y puso los arroces uno por uno en la boca de los peces. Y desde entonces di el último adiós a los peces.



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