Prosa

El árbol y su tronco

Font:      

Esta es la piedra y esta es la balanza. Si no me crees, pésala tú. A veces empiezo a escribir mis dolores en el cuaderno. Los que oyen, los que ven dicen que será mejor suavizar el tono. Pero cortar el árbol es ser condenado al castigo del Señor. Bueno, voy a suavizar el tono, les dije. Por vuestro favor, empezaré con los árboles esta vez, para que vosotros estéis cómodos hasta que os toque.
En nuestro pueblo había una persona muy cruel, muy fiero contra las áreas verdes. Yo nunca había visto que una persona fuera al bosque con hachas y palas para recoger leño. Pero el hombre del pueblo lo hacía. No hace falta comentar más. Pero déjenme explicar brevemente la vida del campo para los que no lo conocen bien. Cuando se corta un árbol, queda el tronco en el suelo. ¿Con qué vas a extirparlo? Está clara la respuesta. Ahora entendemos por qué lleva una pala. Aplanaba la tierra después de extirpar el tronco, para que no aflorara ningún otro árbol en la misma zona. Regresaba de una ceremonia de luto. Uno de los familiares me dijo que “cortaron todos los árboles de sus troncos”. Sí, tenía razón. Cortaron con sierra los troncos centenarios. Sólo quedaron los troncos. Les dije son aprendices. El conocido me miró con sorpresa. Y continué: “Si fueran peritos de la tarea, podrían sacarlo de la raíz como en nuestro pueblo”.



Leídos: 549

Comentarios: 0
Escribir sus opiniones sobre este artículo